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Gonzalo es teniente brigadier de la compañía Garibaldi N.° 6. Foto: Techi Fuentes.

 

Hace 22 años, Gonzalo Ugarte tocó por primera vez la puerta de la Compañía Italiana de Bomberos Garibaldi N.° 6. No pudo ingresar ese día. Había llegado en short y sandalias y le pidieron que regresara vestido correctamente. Lo hizo. Hoy, nuestro asociado es teniente brigadier de la compañía y es quien recibe a los que se inician en el mismo camino que él.

Su historia también prolonga el vínculo que une al Club con los bomberos de Chorrillos desde hace más de un siglo. Ambas instituciones formaban parte de la vida del distrito antes de la Guerra del Pacífico y su historia estuvo marcada por aquel conflicto.

Gonzalo lleva 19 años como oficial graduado del cuerpo de bomberos. Su interés, sin embargo, comenzó mucho antes. Desde niño, cuando venía al Club y, de regreso a casa, pasaba por el cuartel de la Compañía Garibaldi y llamaban su atención los enormes camiones rojos estacionados.

Con el tiempo, descubrió que aquella curiosidad podía convertirse en una forma de servir a los demás. “En la compañía de bomberos, encontré una manera de entregar mi tiempo, mis habilidades físicas”, nos dice. “Esta es una forma de ver la vida y preguntarte cómo puedes aportar a la sociedad”.

Ser bombero voluntario también ha significado aprender a compatibilizar esa vocación con sus demás responsabilidades. Para Gonzalo, una de las claves es la disciplina. “Hay que organizar el tiempo, encontrar el modo de cumplir con todo y esforzarse por dar lo mejor de cada uno”, agrega.

Su trayectoria lo ha llevado a ascender dentro de la jerarquía bomberil. Actualmente, una parte importante de su labor consiste en transmitir sus conocimientos a los integrantes más jóvenes, liderarlos frente a situaciones de peligro y acompañarlos durante su formación en la compañía.

Ese componente formativo también estuvo presente durante la reciente actividad realizada entre los bomberos de la Compañía Garibaldi y los pequeños de nuestra sede Chorrillos. “Tienes a los niños y padres que ven, que experimentan y entienden nuestra labor. Se ponen el equipo, cargan las herramientas. Eso los sitúa en un escenario diferente al que ven por los medios”, explica.

 

El 23 de agosto, los bomberos de la Compañía Garibaldi N° 6 compartieron con los pequeños del Club.

 

El encuentro, además, generó un efecto positivo en los propios bomberos. “Nos llenamos de energía y de mucho cariño. Como seres humanos, es importante contar con experiencias como estas. Los bomberos estamos rodeados de cosas negativas; esta clase de intercambio nos hace muy bien”.

Gonzalo admite que ser bombero demanda un compromiso que no necesariamente es para todos. Por eso, su invitación va más allá de incorporarse a una compañía. “Más que decirle a las personas que se hagan bomberos, yo les diría que se atrevan a hacer un voluntariado en lo que ellos quieran. El tiempo es limitado. Dar parte de tu tiempo a los otros es lo que te conecta con la humanidad”.

 

Para Gonzalo, el compartir entre bomberos y niños es una experiencia beneficiosa para ambos.