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Jorge Carmona retoma el universo de “La Gran Sangre” 19 años después.

 

Hace 25 años, Jorge Carmona pensaba que su camino estaría ligado a la pintura. Desde el colegio había encontrado en el dibujo una manera de acercarse al mundo creativo. Sin embargo, durante unas prácticas en una productora audiovisual chilena ocurrió algo que terminó cambiando su rumbo: vio por primera vez una cámara de cine.

Ese encuentro marcó el inicio de su relación con el séptimo arte. Comenzó desde la dirección de fotografía y, mientras se formaba en esa especialidad, participó en diferentes trabajos vinculados con el área técnica. La experiencia le permitió conocer desde dentro cómo se construye una producción audiovisual.

Con el tiempo, las circunstancias lo acercaron a la dirección. Primero, a través de videoclips; luego, de largometrajes. Después de 25 años, una constante permanece intacta: las ganas de seguir contando historias.

El próximo 12 de noviembre se estrenará en los cines peruanos su más reciente película, “La Gran Sangre: Ojo x Ojo”, que además marca un reencuentro con una de las producciones más reconocidas de su trayectoria. “En esta cinta hemos decidido volver a las raíces de la serie. Tal vez en el 2007, en la primera película de ‘La Gran Sangre’, nos alejamos un poco, pero ahora decidimos mantener esa esencia”, explica el cineasta.

Volver a trabajar con parte del equipo de la exitosa serie que surgió en 2006 también significó recuperar vínculos construidos años atrás. “Es como si nos hubiéramos juntado a trabajar la semana pasada”, confiesa. “Pero no hay rodajes iguales, cada uno es una oportunidad de aprender. Siempre te planteas qué quieres contar, cómo vas a hacerlo”.

 

Este será el segundo largometraje de “La Gran Sangre”, proyecto que inició como una serie en el año 2006.

 

La posibilidad de retomar el universo de “La Gran Sangre” llevaba varios años apareciendo en conversaciones informales. “A veces me encontraba con Aldo Miyashiro (intérprete del recordado Tony Blades) y conversábamos sobre el tema. Soltábamos algunas ideas, pero los tiempos no nos permitían juntarnos como es debido. Hasta que llegó el día, nos reunimos todos y el proyecto fue tomando forma”.

“El único momento donde siento nervios es cuando tengo que estrenar algo”, admite Jorge. “Durante meses, la obra pertenece a los actores, a los técnicos, a todo el equipo vinculado al rodaje. Pero al momento de exhibirla es como desnudarse ante la gente. Todos ven lo que has hecho”. 

Mientras espera la llegada del 12 de noviembre, mantiene una rutina que lo conecta con otra parte importante de su cotidianidad: nuestro Club de Regatas “Lima”. “El Regatas es parte de mi vida”, dice. De chico, venía con su familia; luego, de adolescente, a jugar fútbol, y hoy viene por las mañanas, muy temprano. “Voy al gimnasio y me meto al mar. Soy chorrillano, el Club me queda muy cerca”, agrega, y nos cuenta que el vínculo se prolonga a través de sus cuatro hijas, quienes practican natación, judo y gimnasia artística en las instalaciones del CRL.

Jorge suele llevar consigo una libreta donde registra ideas, escenas o pensamientos que eventualmente podrían convertirse en el punto de partida de un nuevo proyecto. “Las ideas surgen en cualquier momento, en el menos esperado”, apunta. “Me gusta contar historias; eso no ha cambiado en estos 25 años de carrera”.

 

Jorge lleva 25 años trabajando como cineasta.