Antes de convertirse en armadora, Marina Scherer disfrutaba corriendo detrás de una pelota de fútbol. El vóley apareció después en su vida, pero terminó marcando su camino profesional. Hoy, con 32 años y una amplia trayectoria, la brasileña llega a Chorrillos para defender los colores del Club de Regatas Lima durante la temporada 2026/2027.
Scherer se incorpora al grupo de armadoras que tendrá a disposición Horacio Bastit para afrontar la Liga Peruana de Vóley. Tras disputar la última temporada en España, recibió la propuesta del equipo celeste y no dudó en aceptar un nuevo desafío en el Perú.
“Estoy feliz de poder regresar a Perú, este país me encanta. Y también de poder defender los colores de Regatas. Sé la historia que tiene el Club en el vóley. Estoy ilusionada con la temporada que nos espera”, comenta durante sus primeros días en nuestra sede Chorrillos.
La brasileña ya conoce la exigencia de la Liga Peruana y sabe lo que significa competir en nuestro país. Su etapa anterior en Alianza Lima forma parte importante de su trayectoria, pero ahora tiene claro cuál es su compromiso.
“Tengo una historia muy bonita con Alianza. Pero ahora estoy en Regatas, escribiendo una nueva historia y voy a defender estos colores a muerte”, sentencia.
El vóley apareció en su vida casi por casualidad. Cuando tenía 12 años, Marina participaba en un torneo de fútbol acompañada por su hermana gemela, Simone. Un profesor de vóley reparó en la altura de ambas y las invitó a probar este deporte.
Desde entonces, ya no se alejaron de las canchas. “A los 14 años ya estábamos jugando de manera profesional”, recuerda Marina. Sus primeros pasos fueron como atacante, pero a los 18 años llegó un cambio que terminaría definiendo su carrera: comenzó a desempeñarse como armadora.
“Me dije que quizá me guste eso de ser el cerebro del equipo. Encontré la magia de manejar el juego desde otra posición. Aprendí mucho viendo a las mayores jugar, vi lo que hacían, lo que les funcionaba, así fui probando y construí mi propia identidad como armadora”, explica.
Con el paso de los años, aquella posición le permitió desarrollar una manera propia de interpretar el juego. A sus 32 años y con 1,86 m de estatura, Scherer reconoce la experiencia acumulada, pero mantiene intactas las ganas de seguir evolucionando. “Mientras estemos vivos, siempre podemos aprender algo más”, señala.
Sus primeros entrenamientos también le han permitido comenzar a descubrir nuestra sede Chorrillos. La infraestructura del Club fue una de las primeras cosas que llamó su atención. “No sabía que había tantas cosas acá adentro. ¡Esto parece una ciudad!”, exclama entre risas.
Marina admite que todavía tiene mucho por conocer, mientras continúa integrándose al equipo y preparándose para el inicio de la Liga Peruana de Vóley 2026/2027.
La brasileña tiene claro cómo quiere afrontar esta nueva etapa con la camiseta celeste. “Ya quiero empezar a jugar, apoyar a mis compañeras y celebrar muchos puntos. Vengo a luchar y a defender estos colores”.